Prueba Honda CB1000R

Si el estilo Neo Sport Café de las nuevas nakeds de Honda ya nos cautivo en la pequeña CB125R cuando la rellenas de músculo su imagen se torna sencillamente espectacular. Pero no sólo de su robusta imagen vive la CB1000R, una maxi-naked, que esconde en sus entrañas todo el poder tecnológico de la marca del ala dorada.
Estéticamente la moto rezuma carácter, algo que se había echado en falta en demasiadas de las últimas Honda. Su estampa es compacta y potente con múltiples detalles acabados en aluminio y acero, y muy poco plástico, que la distinguen de su competencia.
También destaca su personal faro redondo o el diseño de su compacto colin, gracias a haber montado el conjunto porta-matrícula guardabarros montado directamente sobre el basculante. La verdad es que te puedes pasar un buen rato observando la calidad de sus detalles.
Pero una maxi-naked que se precie donde debe emocionarte es en carretera, y la CB1000R añade a su poderosa estética el poderío mecánico de su motor de cuatro cilindros en línea y 998cc  entrega nada más y nada menos que 145 Cv a 10.500 rpm y 104 Nm a 8.250 vueltas … la cosa, como veis, promete.

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