Curso HIS/ASR en Madrid: ¡¡¡Bienvenidos a la seguridad!!!

Los cursos de conducción segura de Honda llegan a la capital de España

El 94% de los accidentes de moto se deben al factor humano, tanto aquellos -la mayoría-en los que el motociclista es víctima del error de terceros como aquellos en los que es responsable por una imprudencia propia. Un 2 % es atribuible al entorno y otro 2 % al vehículo.La mejor manera de enfrentarse a esta realidad como usuarios es aprender a leer el entorno, ser capaces de reconocer el riesgo potencial para evitarlo y una adquirir una concienciación clara de lo que representa conducir una moto. Y si a esto le sumamos el aprendizaje de alguna técnica que haga nuestra conducción más natural y fluida, un uso de la moto más seguro, responsable y lúdico estará mucho más cerca y con ello el ideal de una reducción progresiva del número de fallecidos en accidentes de tráfico. En el caso de Honda involucrados su objetivo final es alcanzar cero víctimas mortales al manillar de alguna de sus motos en el año 2050, previa consecución de una reducción, en el año 2030, del 50%.

Honda fue pionera en esta labor cuando creó en 1970 su Traffic Safety Promotion Division en su sede central en Japón. Un proyecto que llegó a nuestro país en 1992 como HEC -Honda Escuela de Conducción- y que alcanzó una nueva dimensión con su transformación en el HIS, el Honda Instituto de Seguridad y sus renovadas instalaciones en la sede de Montesa Honda en Santa Perpètua de Mogoda. El primer y único centro de formación de motoristas en España en recibir el Sello Europeo de Calidad Formativa entre otros reconocimientos.

Además, en Honda defienden igualmente que la seguridad motociclista debe ser un objetivo transversal que llegue al máximo número posible de usuarios de modo que ahora la marca ha decidido ampliar el radio de acción de sus cursos y llevarlos a la capital de España de la mano de ASR, la primera escuela de conducción en España en obtener el sello de calidad “Honda Approved Centre” que garantiza que sus cursos cumplen con los exigentes estándares de la marca en cuanto a metodología, contenidos, procesos y seguridad establecidos por la marca. 

Son cursos orientados a la conducción en carretera y ponen el acento en la prevención del riesgo, la mejora de habilidades y la toma de decisiones, con una atención personalizada y un enfoque claramente pedagógico. 

Están abiertos, por tanto, a usuarios de motocicletas de todas las marcas y cilindradas y de todos los niveles de experiencia -desde niños a partir de los 4 años hasta usuarios de moto o scooter, sobre asfalto o sobre tierra y a empresas, ya que los monitores de adaptan a los conocimientos y circunstancias de cada cursillista. Los diferentes cursos se realizan en grupos reducidos de un máximo de 5 participantes por monitor en carretera y 7 participantes por monitor en los de off-road con la finalidad de garantizar la máxima atención al participante.

Como los precios varían precisamente en función de cada tipo de curso lo mejor es acudir a la web oficialhttps://asrescueladeconduccion.com/cursos/ o llamar al 629 808 770 para conocer igualmente las fechas disponibles y efectuar la correspondiente inscripción. 

Pero salgamos a la carretera y comencemos la clase práctica. Hoy por tratarse de un curso entre profesionales nos distribuimos en grupos más reducidos aunque la esencia del curso es la misma que la dirigida a usuarios. La jornada se inicia con unos kilómetros a rueda del monitor para acomodarnos a la moto -en mi caso un X-ADV 750- mientras nos intercambiamos las posiciones en la fila para estar cerca del monitor y permitirle una perspectiva personalizada.

Conviene insistir en que en ningún caso se trataba de ir deprisa -de hecho toda la jornada transcurrió en los límites absolutamente legales de velocidad- sino de aprender a observar la carretera y a leer el entorno. Tras esta primera fase comenzaban ya los tramos de curvas más exigentes y con ellos las primeras evaluaciones sobre ergonomía o trazada. Recordar cómo influye el peso del cuerpo en el comportamiento dinámico de la moto y que máquina y conductor deben fluir como si fueran uno… pero sin olvidar que en realidad son dos partes de un mismo ente.

En la tercera etapa del recorrido -repartido en aproximadamente unos 200 kilómetros por la Sierra Madrileña- el seguimiento se personaliza al máximo. Los monitores instalan cámaras 360 en sus motos y nos graban uno a uno en diversas condiciones de marcha. Posteriormente esas imágenes se descargan en una tablet y se analizan al detalle caso por caso. Las mías, por ejemplo, pusieron en evidencia una tendencia a cerrar los brazos que me restaba agilidad en los cambios de dirección. 

Y es que aunque ese día todos los cursillistas éramos probadores profesionales y podría parecer que nos las sabíamos todas lo cierto es que al final de cada etapa te dabas cuenta de que siempre hay algo que mejorar… algo que puede hacerte rodar más seguro… y de eso se trata…

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