MACBOR Rockster 125 EVO: Imposible más por menos

Una 125, cualquier 125 tiene que ser por definición fácil y funcional… bueno y además bonita… pero sobre todo fácil y funcional.  MACBOR Rockster 125 EVO es las tres cosas; fácil ya que se trata de una excelente moto escuela o primera moto. Funcional porque en ciudad y en carretera de cercanías se encuentra muy cómoda… y que es bonita… pues salta a la vista. En realidad tampoco descubro nada nuevo. 
Es la segunda moto más vendida de la marca después de la Montana y la “top” del segmento custom 125, de modo que MACBOR la cuida con mimo versión tras versión.
Y para muestra las tres importantes mejoras que la nueva Rockster 125 recibe este año: más potencia, ABS y mejores acabados.

¡Más potente y con ABS!

Comencemos por el motor. Se trata de un monocilíndrico SOHC de 124 cc, refrigerado por aire, con culata de cuatro válvulas, fabricado por Zong Shen y que supone un paso adelante frente al anterior de dos válvulas. La inyección electrónica también ha sido revisada, así como el escape. El resultado es un 28% más de potencia que el que montaba su antecesora de modo que ahora entrega unos nada despreciables 12,25 CV. Y lo mejor de todo es que lo logra reduciendo todavía más el consumo.

La instalación de un sistema de frenos ABS de doble canal también supone subir un escalón más en el equipamiento sobre todo porque no es un elemento demasiado habitual en máquinas de esta categoría. En el tren anterior encontramos un disco de 267 mm con pinza de doble pistón, mientras que en el posterior monta un disco de 240 mm, también con pinza de dos pistones. 

Privilegios de superventas

Hablemos ahora del diseño. Esta MACBOR se presenta en dos versiones, idénticas en motor y prestaciones pero conceptualmente diferentes dentro del género custom. La Rockster 125 EVO es de estilo totalmente clásico: manillar “cuerno de vaca”, plataformas, cromados…
La Flat es más sobria y más en la línea del custom sport. Dinámicamente más cerca de una naked que su hermana Cruiser.
Todas estas importantes novedades se acompañan de una mejora general en los acabados. Es lo que tiene ser una “superventas” y hacerse acreedora de detallitos como los puños grabados, un TFT más completo o nuevos colores más agresivos. 

Un motor de alto régimen

Dinámicamente estamos ante un motor que se siente claramente mucho más cómodo en la parte alta del cuentarevoluciones y prácticamente monomarcha en carretera y avenidas rápidas. En medios y bajos hay que trabajar mucho con el cambio para mantenerlo revolucionado, especialmente en zonas reviradas. El monocilíndrico recupera bien desde medios -le cuesta un poco más desde abajo- siempre que le ayudemos con el embrague y alegría con el puño del gas.


Enlazando curvas la versión clásica es algo menos precisa del tren delantero -por influencia del enorme manillar- que la Flat mucho más neutra y directa y la frenada es un “todo o nada” que cumple su función sin más aunque la presencia del ABS permite tirar de leva con mucha más confianza.
Ergonómicamente no hay mucho que objetar; es una moto grande para su cilindrada -de hecho creo que aguantaría perfectamente un propulsor 200 o un 250- y confortable. Incluso con mi talla XL estuve perfectamente cómodo e integrado en la MACBOR. También ayudó a ello el tarado duro de la suspensión que aunque no es muy sutil puede con todo. 

Estamos, en resumen, ante una opción más que interesante para aquellos usuarios que van a moverse sobre todo en entornos urbanos e interurbanos de cercanías y desean hacerlo con una moto diferente, con personalidad y estilo. Una moto pintona diseñada en Barcelona, que gasta poco, está bien equipada y además es perfecta como herramienta de aprendizaje porque necesita de una continua interacción desde el manillar. Y por si fuera poco los precios de ambas versiones resultan aún más atractivos; 2.499 euros la clásica y 2.599 euros la Flat.

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