Morini Calibro: la custom fácil

En esta nueva etapa, la resucitada Moto-Morini sigue decidida a ampliar su gama, tras las buenas impresiones dejadas por modelos como la X-Cape o las diferentes versiones de la Seiemezzo.

Y precisamente para conocer su última propuesta viajamos muy cerquita de Milán, hasta su cuartel general en Trivolzio, para descubrir la Calibro, una custom polivalente y ligera que devuelve a Morini a su esencia de motos de carácter y con personalidad pero sobre todo divertidas.
En la marca insisten mucho en que la Calibro -como todos los modelos motomorini- está diseñada del primero al último tornillo en las oficinas italianas. Y para recalcarlo nos mostraron el departamento de ingeniería donde se diseñan ya las novedades 25/26, ubicado en una nave sobria pero funcional que intenta recoger toda la tradición de la que fue hace unas décadas una de las marcas punteras de la industria europea.

Más allá de esto hay una razón por la cual Morini ha apostado por una custom y es que el segmento está creciendo en toda Europa, en paralelo a las ganas que hay en el mercado de motos más sencillas, más humanas y menos hipertecnológicas.
Y eso, facilidad de uso, es exactamente es lo que ofrece esta Calibro, que se presenta en dos versiones una estándar y una bagger con maletas laterales y carenado de serie.

Comencemos por su motor, un bicilíndrico en línea de seiscientos noventa y tres centímetros cúbicos y casi 70 CV de potencia que destaca como rasgo principal por la transmisión final por correa dentada. Un detalle el que Morini ha insistido mucho y con el que quiere agradar a aquellos aficionados al género que tengan en su memotria a aquella inolvidable Excalibur de los 80. Esta Calibro se presenta, en cierto modo, como su sucesora aunque está más cerca del custom sport que del estilo más clásico que representó aquella.

En cuanto a la parte ciclo, el bastidor doble cuna de acero convencional ha sido desarrollado también como hemos dicho por los ingenieros de MotoMorini y se ha buscado con él sobre todo ligereza y manejabilidad. La Calibro es una custom que ha sido diseñada para que pueda emplearse tanto en el día a día por la ciudad como en plan rutero.
Completan el conjunto ciclo un sistema de frenos con ABS con un disco delantero de 320 mm con pinza de flotante de dos pistones y un disco trasero de 255. Encontramos también llantas de aleación de aluminio de 18 pulgadas delante y 16 detrás.

Lo mejor que se puede decir de la Calibro es que es una moto que no engaña. ofrece exactamente lo que dice: sencillez, facilidad de manejo y buenas prestaciones controlables. Son casi 70 caballos, lo cual no es poco.
Debo admitir cierta prevención antes de subirme en ella… es la segunda vez que me ocurre en poco tiempo con customs de nueva hornada y fabricación china, no porque esperara que fuera a ir mal sino porque esperaba encontrar una moto supeditada a los topicazos del género. En cambio me he encontrado con una moto divertida, polivalente, muy ágil y muy bien resuelta en sus acabados.
La Calibro está en la línea de cualquier otra custom japonesa en términos de funcionalidad.

El motor rinde bien en bajos y medios dando lo mejor de sí especialmentw en la franja de las 4.500 a 6000 vueltas donde se muestra incluso brillante recuperado sin apenas vibraciones. No será la potencia el talón de Aquiles de esta moto. Tiene caballos de sobra para el uso que se le va a dar teniendo en cuenta que pesa solamente 200 kilos en seco.

Por contra el tacto de frenada me pareció simplemente de aprobado. Por supuesto cumple su función pero me hubiera gustado un poquito más de mordiente, porque como decimos la moto corre… Entiendo que se ha buscado que sea sobre todo dosificable y poco agresivo pensando en ese uso general y en la facilidad de conducción. También la ergonomía prima el confort y es poco exigente. Las estriberas van adelantadas pero no fuerzan la posición de las piernas Y además son regulables por lo que cada conductor encontrará su posición más adecuada
Por cierto, el motor se puede limitar en cualquier concesionario de la casa a los 48 de rigor para el carnet A2.

Volvamos a lo ergonómico.
El manillar es largo, muy de custom sport de la vieja escuela pero no castiga los brazos, que quedan en una postura natural. Los acabados -y ahí sí se nota la mano Morini- son buenos, de hecho mucho mejores de lo que cabría esperar de una moto de nueva hornada. La calidad de los espejos, el tapón de combustible con cerradura oculta o el óptimo mullido del asiento ya indican que estamos ante un producto de concepto italiano.
Llama la atención el sistema de intermitentes con los pulsadores separados, al estilo de las primeras BMW o Harley, es decir pulsador izquierdo para intermitente izquierdo, pulsador derecho para intermitente derecho.

Bastan unos pocos kilómetros para darse de inmediato cuenta de que la Calibro dinámicamente está más cerca de una naked que de una custom al uso porque acepta los cambios de dirección y las curvas enlazadas con agilidad y sin sobrevirar ni “caer” hacia el interior de la curva como suele ocurrir con las custom. En este sentido se conduce desde el manillar y no desde el asiento, como también suele ser característico de las custom. Otro rasgo diferencial de esta Morini es que el tarado de la suspensión podemos calificarlo sin duda como duro y logra que no aparezcan apenas movimientos no deseados más allá de unos muy ligeros en el tren posterior en virajes muy exigentes. La horquilla es de 41 mm de diámetro y 120 mm de recorrido, no ajustable. Los dos amortiguadores traseros, de 100 mm de recorrido, son ajustables en precarga de muelle.

Evidentemente estamos a los mandos de una custom -por muy sport que sea- y rápidamente el rascado de estriberas nos los recordará si nos animamos en exceso en ujna curva pero ¡tranquilidad! porque antes de llegar a ese momento ya nos estaremos divirtiendo bastante.
En Morini basaron prácticamente toda su presentación a la prensa en el concepto facilidad. Y también nosotros lo hemos dicho bastante veces llegados a este punto. La Calibro es una moto honesta que -también eso lo hemos dicho- ofrece lo que se ve; girar la llave y ponerse a rodar sin preocuparse de qué mapeado de encendido llevamos programado o de si el ABS será mucho o poco intrusivo. Simplemente un buen motor -70 CV no son pocos-, una buena parte ciclo para el estilo de moto, un conjunto bien acabado y la carretera. O sea… lo que ha sido siempre la moto.

Y por eso cuesta encontrarle defectos a esta Morini, porque no pretende ser más de lo que es -una buena moto de paseo-, no pretende engañar con sus posibilidades ni pretende tampoco vender descaradamente una nostalgia que limita a cuentagotas para simplemente recordar que aunque lleva un apellido histórico ya ha nacido en otra época. Y probablemente estará ahí, en el hecho de tratarse de una marca “resucitada” en China donde tendrá su caballo de batalla; ganarse la confianza del mercado y hacer notar que en su diseño y concepción sigue siendo italiana. Porque puestos a ofrecer, hasta su precio de 7.090 euros la estándar y 8.190 la Bagger es interesante…

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