Pocas motos han protagonizado un desembarco tan exitoso en el mercado europeo reciente como la Zontes 368G. En apenas una temporada, este scooter crossover se ha convertido en una de las referencias del segmento medio-alto, un territorio tradicionalmente dominado por fabricantes japoneses y europeos y donde cada vez existe una mayor presencia de marcas chinas dispuestas a competir no solo en precio, sino también en tecnología, equipamiento y calidad percibida.
La fórmula de la 368G era tan sencilla como efectiva: ofrecer la practicidad de un scooter GT, una estética inspirada en las motos adventure y un nivel de equipamiento prácticamente inalcanzable para la mayoría de sus rivales directos. El resultado fue un éxito comercial inmediato.
Sin embargo, incluso los productos más exitosos tienen margen de mejora. Durante nuestra primera toma de contacto con la 368G original detectamos algunos aspectos susceptibles de evolución, especialmente relacionados con las suspensiones, la ergonomía para usuarios de mayor estatura y la gestión de algunos mandos electrónicos.
Ahora, en Valencia, hemos tenido la oportunidad de probar la nueva Zontes 368G ETC 2026 para comprobar hasta qué punto el fabricante ha sabido escuchar las opiniones de clientes y prensa especializada.
La respuesta corta es clara: sí.
Una filosofía que sigue funcionando
Antes de analizar las novedades conviene entender qué representa realmente la 368G dentro del mercado actual.
No estamos ante un scooter GT convencional ni tampoco ante una trail automática. La propuesta de Zontes se sitúa en un punto intermedio que cada vez despierta más interés entre los usuarios.
Su planteamiento consiste en ofrecer una moto capaz de desenvolverse con soltura en ciudad, afrontar desplazamientos diarios, viajar con comodidad durante largas distancias y, ocasionalmente, abandonar el asfalto para recorrer pistas sencillas o caminos en buen estado.
Es precisamente esa polivalencia la que explica gran parte de su éxito.
La presencia de una llanta delantera de 17 pulgadas, unas suspensiones de largo recorrido, un amplio manillar de inspiración trail y la posibilidad de conducir de pie sobre las estriberas la diferencian claramente de los scooters tradicionales de orientación exclusivamente asfáltica.
Un motor brillante y elástico
Bajo la carrocería no encontramos grandes cambios mecánicos.
El conocido monocilíndrico de 368 cc mantiene sus cifras de potencia y par, desarrollando 38,8 CV y 40 Nm, unos registros que continúan situándolo entre los propulsores más brillantes de la categoría.
Más allá de los números, lo realmente destacable es su carácter. La respuesta es contundente desde bajas revoluciones, las recuperaciones son rápidas y la capacidad para mantener velocidades de crucero elevadas permite afrontar viajes sin sensación de esfuerzo mecánico.
Durante la prueba volvió a demostrar una entrega especialmente agradable y una capacidad de aceleración superior a la que cabría esperar de un scooter de esta cilindrada.
La principal novedad llega de la mano del acelerador electrónico o ride-by-wire. Puede parecer un cambio menor sobre el papel, pero en la práctica supone una mejora importante en refinamiento.
La respuesta al gas resulta ahora más progresiva, desaparecen pequeños tirones presentes en determinadas situaciones y el conjunto transmite una sensación de mayor sofisticación.
Zontes también ha revisado el sistema de refrigeración mediante un intercambiador agua-aceite que optimiza la gestión térmica del motor, algo especialmente interesante para quienes utilizan la moto durante todo el año.
Suspensiones: la mejora más evidente
Si existe un apartado donde la evolución resulta inmediatamente perceptible es el de las suspensiones.
La anterior 368G destacaba por su eficacia, pero mostraba un comportamiento algo seco al enfrentarse a determinadas irregularidades del asfalto. Era uno de los pocos aspectos que desentonaban dentro de un conjunto tan equilibrado. La nueva versión introduce una profunda revisión del sistema.

Delante encontramos una horquilla invertida con 152 mm de recorrido y regulación en precarga y extensión. Detrás desaparecen los amortiguadores con depósito separado del modelo precedente, una decisión que inicialmente podría parecer un paso atrás pero que en realidad ha permitido obtener un resultado claramente superior.
El funcionamiento es ahora más suave, más progresivo y considerablemente más confortable.
Lo mejor es que esta ganancia en comodidad no llega acompañada de una pérdida de precisión. La estabilidad continúa siendo una de las grandes virtudes de la 368G.
Más espacio y mejor ergonomía
Otro de los apartados revisados afecta directamente a la ergonomía.
Los usuarios de mayor estatura encontraban anteriormente cierta limitación para desplazarse longitudinalmente sobre el asiento. Para solucionar este aspecto, Zontes ha eliminado el apoyo lumbar posterior, permitiendo ganar espacio y adoptar una posición más natural.
La diferencia resulta evidente desde los primeros kilómetros.

Además, se mantienen elementos que refuerzan el carácter aventurero del modelo, como las estriberas específicas que permiten conducir de pie cuando las circunstancias lo requieren.
La posición de conducción sigue siendo una de las mejores de la categoría gracias a la combinación de asiento amplio, manillar elevado y una postura relajada que favorece tanto el uso diario como las largas jornadas de viaje.
Una Crossover que se siente más moto que scooter
Una de las características más interesantes de la 368G continúa siendo su comportamiento dinámico.
Gran parte de esta personalidad viene determinada por la llanta delantera de 17 pulgadas, una solución poco habitual en el segmento que aporta mayor aplomo y unas sensaciones muy próximas a las de una motocicleta convencional.
En carreteras de curvas la Zontes cambia de dirección con facilidad, transmite confianza y permite mantener ritmos elevados sin exigir esfuerzo al piloto.
A ello contribuye también el amplio manillar de inspiración trail, que proporciona un excelente control y una gran capacidad de reacción.
La sensación general es la de estar conduciendo una moto híbrida entre scooter y trail ligera, una personalidad que pocos rivales consiguen reproducir con tanta eficacia.
Capacidad real para abandonar el asfalto
Conviene ser realistas: la Zontes 368G no es una trail ni pretende serlo.
Sin embargo, dentro de las limitaciones inherentes a cualquier scooter, ofrece unas aptitudes fuera del asfalto sorprendentemente interesantes.

La posibilidad de desconectar el control de tracción y el ABS trasero permite adaptarse mejor a superficies de baja adherencia. Además, la posición de conducción, el recorrido de las suspensiones y la propia llanta delantera de 17 pulgadas generan un nivel de confianza muy superior al habitual en este tipo de vehículos. Su terreno ideal son las pistas rápidas, los caminos compactados y esos trayectos donde el asfalto desaparece durante algunos kilómetros antes de llegar al destino.
Pero muchos usuarios, por ejemplo, con una segunda residencia en la montaña, eso es exactamente lo que necesitan.
Equipamiento de referencia
Si algo ha caracterizado siempre a Zontes es su política de equipamiento.
La 368G ETC 2026 vuelve a situarse entre las motos más completas de toda la categoría.
De serie incorpora pantalla TFT de 8 pulgadas, control de crucero, puños calefactables, asientos calefactables independientes para conductor y pasajero, pantalla regulable, control de tracción desconectable, ABS configurable para conducción fuera del asfalto, freno de estacionamiento, caballete central y lateral, defensas laterales, llantas de radios tubeless y cuatro tomas USB.
La nueva generación también mejora notablemente la interacción con la electrónica gracias a unas nuevas piñas de mando y a un joystick situado en la parte izquierda del manillar que simplifica enormemente la navegación por los menús.
Todo resulta ahora más intuitivo y accesible.
Otro de los aspectos que siguen diferenciando a la Zontes frente a buena parte de sus rivales es su enorme autonomía.
El depósito de 17,5 litros combinado con unos consumos muy contenidos permite superar con facilidad los 400 kilómetros entre repostajes, llegando incluso a acercarse a los 450 kilómetros en condiciones favorables.
A ello se suma un enorme hueco bajo el asiento capaz de alojar dos cascos integrales e incluso algunos modelos trail con visera.
¿Para quién es la Zontes 368G ETC?
La propuesta de Zontes encaja especialmente bien con usuarios que buscan una única moto para hacerlo prácticamente todo.
Es ideal para desplazamientos urbanos diarios, cómoda para viajar, divertida en carreteras secundarias y suficientemente capaz para afrontar incursiones ocasionales por caminos sencillos.
No sustituye a una auténtica trail de aventura ni pretende hacerlo, pero sí ofrece una versatilidad que el mercado ha sabido valorar.

La Zontes 368G ETC 2026 no revoluciona una fórmula que ya funcionaba, pero sí perfecciona prácticamente todos los aspectos que podían mejorarse.
Las nuevas suspensiones elevan notablemente el confort, la ergonomía resulta más satisfactoria para un mayor número de usuarios, la electrónica es más intuitiva y el acelerador electrónico aporta un refinamiento que el modelo anterior no tenía.
Lo más importante es que todas estas mejoras llegan manteniendo intactas las virtudes que hicieron triunfar a la 368G: prestaciones brillantes, equipamiento excepcional, gran autonomía y una polivalencia fuera de lo común.
En un mercado donde cada vez existen menos diferencias entre fabricantes tradicionales y emergentes, la Zontes 368G ETC demuestra que las marcas chinas ya no compiten únicamente por precio. También lo hacen por producto. Y en este caso, además, con argumentos muy difíciles de rebatir.

