¿Por qué conducimos por la derecha?

Tienen mucho que ver Napoleón Bonaparte y la Revolución Francesa

Detrás de muchos de los usos y hábitos que tenemos asumidos como normales se esconden en realidad siglos de costumbres, guerras y política.  La razón por la que hoy en día en unos países se conduce por la derecha y en otros por la izquierda es un buen ejemplo de ello. Una mera cuestión de movilidad pública acabó derivando en un asunto del que se ocupó hasta Napoleón Bonaparte.

En la Antigua Roma ya se circulaba por la izquierda y, por herencia directa de esa costumbre, así se siguió haciendo en Europa prácticamente durante mil quinientos años. La prueba más evidente son las marcas de ruedas en las calles empedradas de Pompeya, donde se observan los surcos dejados por los carros que indican, por el desgaste, que los vehículos mantenían una trayectoria consistente por la izquierda.
¿Porqué, entonces, de repente medio mundo decidió romper con esa tradición y comenzar a circular al revés?  La clave está en la mano derecha.

Teniendo muy presente la perspectiva de que durante siglos se circulaba a pie o a caballo y prácticamente todo el mundo cargaba encima una espada o una daga como elemento de defensa personal, circular por la izquierda tenía en realidad todo el sentido. Los viajeros llevaban la espada en el lado izquierdo, por lo que el brazo hábil —asumiendo que éste era mayoritariamente el derecho— quedaba hacia el centro del camino, listo para desenvainar el arma contra posibles enemigos. 
Con la mano derecha se manejaban también las riendas de los carruajes y la mayoría de jinetes subían al caballo por el lado izquierdo de la montura, por lo que circular por ese lado evitaba también invadir el tráfico al subir o bajar. Detrás de usar el carril izquierdo había, por lo tanto, más una cuestión de seguridad personal en tiempos violentos que una razón meramente de movilidad, hasta que llegó Napoleón Bonaparte y lo cambio todo.

Una decisión revolucionaria

Una de las primeras decisiones civiles que tomó fue ordenar que toda la movilidad en Francia discurriera por la derecha. Detrás de la orden del Emperador se escondía una doble intención; por una parte, lanzaba un mensaje claramente revolucionario, ya que antes de 1789 en Francia la aristocracia tendía a circular por la izquierda mientras el pueblo lo hacía por la derecha. Adoptar la vía derecha como norma general era una forma de romper con las costumbres de la élite y unificar reglas y, además, así se diferenciaba aún más de su odiada Inglaterra.

Por otra parte, y más allá del populista gesto revolucionario, Napoleón buscaba imponer normas claras y uniformes en el movimiento de tropas. Hay que entender que tradicionalmente, en las rígidas normas de la guerra de la época, los ejércitos comenzaban los combates por el flanco izquierdo. Napoleón habría invertido esa costumbre para desestabilizar a sus adversarios. La idea era que, al hacerlo “al revés”, podía explotar un punto débil inesperado, ya que las tropas estaban más entrenadas para defenderse de un primer ataque por el flanco izquierdo.
Con ello, y más allá de la estrategia militar, Napoleón impuso también la circulación por la derecha en los países conquistados de Europa para facilitar el desplazamiento de los convoyes militares.

Mientras, el Reino Unido hacía de circular por la izquierda una cuestión de Estado a través de la Highway Acti de 1835 y lo exportaba a sus colonias. Por eso hoy siguen conduciendo por la izquierda todos los países de la Commonwealth y alguno más como Japón, que, aunque no fue colonia británica, adoptó ese sistema por influencia de sus vecinos. Sin embargo en los futuros Estados Unidos ya se conducía por la derecha porque los conductores de los carruajes tenían la costumbre de sentarse en el lado izquierdo del pescante, al contrario que los europeos, que lo hacían en el derecho.
Después de la caída de Napoleón la mayoría de países mantuvieron la circulación por la derecha porque ya estaba implantada en infraestructuras y costumbres y facilitaba el comercio y la movilidad entre países vecinos.

¿Y en España?

En España la circulación por la izquierda fue también norma de costumbre hasta que algunas ciudades adoptaron la norma francesa y comenzaron a hacerlo por la derecha. Tanto es así que durante algunos años en Barcelona se optó por cambiar al carril derecho mientras en Madrid se mantenía el izquierdo. El hecho de que el metro de la capital de España sea el único del país que circula por la izquierda es un recuerdo de esa época.
Con la popularización del automóvil, aquello se volvió insostenible, y en 1924, durante el reinado de Alfonso XIII, se aprobó una normativa que establecía de forma oficial la circulación por la derecha en todo el territorio nacional. La medida buscaba no solo ordenar el tráfico interno, sino también armonizar las normas españolas con las de la mayoría de países europeos, donde ya predominaba la circulación por la derecha.

La transición no fue completamente inmediata ni sencilla. En algunas zonas, sobre todo urbanas, hubo que adaptar la señalización, reorganizar el sentido de las calles y acostumbrar a los conductores al nuevo sistema. Aun así, el cambio se implementó de manera progresiva hasta consolidarse como la norma general. 
Con el tiempo, la circulación por la derecha se convirtió en un estándar prácticamente universal en Europa continental. Solo unos pocos países europeos, como el Reino Unido, Malta, Chipre o Irlanda, mantuvieron la tradición de circular por la izquierda. En el caso de España, el cambio de 1924 marcó un antes y un después en la organización del tráfico y contribuyó a mejorar la seguridad y la coherencia en las carreteras. 

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