La Zero S es una naked eléctrica que, sobre el papel, encaja en la categoría del carnet A1… pero basta con girar el puño para darse cuenta de que juega en otra liga. Su batería de 14,4 kWh alimenta un motor capaz de entregar 132 Nm de par, una cifra más propia de una superbike de 1000 cc que de una moto equivalente a una 125 convencional.
Y el resultado se nota: donde una 125 de combustión necesita estirar las marchas para ganar velocidad, la Zero S responde de forma instantánea, sin vibraciones, sin cambios de marcha y con una contundencia que sorprende incluso a motoristas veteranos. En ciudad, es agilísima; en carretera secundaria, acelera con una soltura que deja claro que el eléctrico tiene mucho que decir en esta categoría.
Una parte ciclo que refuerza sensaciones de moto “grande”
Otro de los puntos donde la Zero S se distancia del concepto tradicional de moto equivalente al A1 es en su parte ciclo. Monta un chasis tubular de acero, robusto y estable, muy similar al que encontrarías en motos de media cilindrada.
Las suspensiones Showa, con horquilla invertida de 43 mm totalmente regulable y un amortiguador trasero también ajustable con depósito separado, aportan un tacto firme y preciso. A eso se suma un equipo de frenos firmado por J.Juan, con disco delantero de 320 mm y ABS Bosch de última generación. Un conjunto que no solo transmite confianza, sino que roza lo “premium” dentro de su segmento.
En nuestro vídeo analizamos estas sensaciones en detalle, aceleración, recuperaciones y autonomía real. También probamos su avanzado sistema electrónico, los modos de conducción, la pantalla TFT y las opciones de almacenamiento como el práctico “frunk” delantero.
La Zero S demuestra que el eléctrico ya no es solo eficiencia: es respuesta inmediata, es par brutal y es una forma nueva —y sorprendentemente emocionante— de moverse por la ciudad.

